lunes, 4 de febrero de 2013

Bilbao



Érase un día de finales de enero de 1972 cuando una mañana temprano, conduciendo mi coche, un Renault modelo R-8, partía yo desde Sevilla camino de Bilbao, donde había de incorporame a mi nuevo puesto de trabajo en las oficinas centrales de S.A. Echevarría, según comentaba en el episodio anterior. Como en aquellos tiempos las carretras nacionales solo disponían de un carril para cada dirección, con la excepción de unos tramos de autovía a la salida de Sevilla y otros  más prolongados a la entrada y salida de Madrid, ciudad que había de cruzarse, por estar aún en construcción su primera ronda de circunvalación, (M-30), el viaje continuado hubiera resultado agotador y de muchas horas de duración,  por lo que hice un alto en el camino para pasar la noche, no recuerdo bien si en Aranjuez con mi hermano Quico o en Torrelaguna, con mi hermana Chari.

El día uno de febrero de ese año me presenté en mi nuevo destino laboral. La Oficina Central de la empresa, que ya conocía por tres estancias anteriores, la componía un importante edificio de siete plantas, situado en el mismo centro de la ciudad. S. A. Echevarría era en Bilbao una entidad emblemática y longeva, donde habían trabajado hasta abuelos de los trabajadores de entonces, por lo que representaba una gran familia de unos 5.500 empleados. Contaba entonces con tres amplísimas fábricas, una en la ciudad y las otras en municipios cercanos, donde se fabricaban una extensa gama de aceros especiales y productos afines. No negaré que en un principio tuve unos pasajeros problemas de "encaje", pero superados estos, me identifiqué plenamente con mis compañeros,con el pueblo vasco en general y más concretamente con el bilbaino. Desde entonces comencé de nuevo a asistir al trabajo con ilusión. Por otra parte viajaba los fines de semana, por lo que llegué a conocer todo el país, sus bellos paisajes, las otras capitales y la mayoría de los pueblos. También todos los territorios próximos.

Después de más de cuatro años,me destinaron a la Oficina Central de Comercial de Aceros Heva, situada en la fábrica de Basauri, pueblo próximo a Bilbao. Esa empresa era filial de S.A. Echevarría (HEVA era también la marca de los aceros). No voy a aburrir con detallar mis funciones, solo diré que ante las dificultades empleaba el método  que me habían transmitido: Cortando cojones se aprende a capar, o sea, no arredrarse ante las dificultades. Con práctica y resolución éstas se superan. Claro, en esos casos no falta alguien que comente al igual que en la leyenda del huevo de Colón: Así lo hubiera hecho yo también. Para eso estaba la respuesta: Sí, vistos los cojones, macho. Lo cierto es que, en general, trabajabamos con decisión y eficacia.

Esa larga etapa fue importantisima en mi vida, por mi plena juventud ya madurada, por la experiencia laboral y humana y porque allí nacieron mis hijos, Fco. Javier y Rosa, de los que me siento orgulloso, supongo que como la mayoría de los padres. Cultivé con imnumerables personas, el firme concepto que tiene el pueblo vasco de la amistad, (que también valoramos en otras latitudes); amistad que sigo manteniendo en algunos casos pero, como como es sabido, el tiempo y la distancia todo lo arrasa, pero su recuerdo siempre permanecerá en mi mente, como estoy seguro que ellos me recordarán a mi. Se suele decir: Cada uno cuenta la feria como le va.  Pues a mi me fue muy bien. Si no dijera esto me convertiría en un ingrato y es para mi la ingratitud, uno de los mayores defectos humanos.

Pero mira por dónde que, en una reestructuración de la plantilla de trabajadores quedó vacante el puesto de Delegado de Comercial de Aceros Heva para la zona Sur, que comprendía Andalucía y Extremadura. No es que yo tuviese apetencia por esa labor en sí, pues para mí no representaba un ascenso con relación a la que desempeñaba en Basauri, pero al fin y al cabo volvíamos cerca de mi natal Extremadura y de la familia en Sevilla, así que ese puesto ocuparía a partir del uno de setiembre de 1982. Dejaba atrás más de diez años de vida bilbaína que llegaría a los once con las anteriores estancias temporales. Tuve el honor de que, compañeros y amigos de distintos departamentos y de todos los niveles laborales, me ofrecieran cenas o comidas como homenaje de despedida, con sus correpondientes obsequios como se acostumbraba para esos y otros casos similares. Nunca lo olvidaré

P.D. Otra frase típica que escuchaba con frecuencia y que y que yo sigo empleando es: ¡Sí y después te despiertas con la mano en el orinal!, o la escupidera, como decimos en el sur. Es como una variante del cuento de la lechera, apropiada para aplicarla como respuesta a esas personas soñadoras, que te estan contando unas pretensiones que no son más que ilusiones vanas.


17 comentarios:

  1. Pues a mi esos Francisco Javier y Rosa me suenan de algo...
    Vamos, esa tal Rosa es como muy Simpática y tal.

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    1. Creo que no esperabas esta entrada, sino hubieras puesto aquí el comentario e la anterior.

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  2. Muy bueno, Manolo. Me ha encantado el texto. Transmite nostalgia sin caer en el lagrimeo.
    Me ha gustado mucho. Saludos.

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    1. Gracias por leerme. Tu opinión es muy valorada por mi.
      Si le hechas un vistazo a las entradas antiguan, encontrarás las dedicadas a mi niñez en Campillo.
      Un abrazo.

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  3. Una pregunta querido tío, y responde con la mano en el corazón ¿te arrepensite en algún momento de regresar a Sevilla?
    10 años, toda una década, viviendo en el "extranjero" porque al fin y al cabo eso era el Pais Vasco en aquel tiempo, la distancia era enorme, y el cambio de clima, la forma de vida, el idioma no tanto porque todavia no estaba el Euskera como lengua primera y legitimada.
    Ahora, creo que el día 9 hará la friolera de 24 años que llegue a Alemania, casi un cuarto de siglo, o lo que es más fuerte, casi la mitad de mi vida. No sé lo que me deparará el futuro, pero algo esta claro, solo el Alzheimer me hará olvidar mis años allí y mi tiempo aqui.
    De aquellos viajes que hacias a Sevilla me acuerdo que alguna vez tuviste problemas por tener un coche con matrícula de Bilbao, o fue allí con la matrícula de Sevilla.
    Recuerdo ese R-8 y el siguiente coche, ese milagroso donde íbamos tu entonces esposa, tu suegra, tus hijos, mi madre, yo y claro, el conductor. Y la sensación maravillosa de parar en algún bar de carretera y estirar la piernas. Muchas veces en aquellos viajes llovia sin parar.
    Un beso de tu sobrina Hispano-alemana, es decir más pobre que si fuese hispano-suiza.

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    1. No, no me arrepentí,pues era como volver a casa, pero eso no quita que a aquello lo considerara entonces como mi otra casa por como fui tratado y la experiencia laboral que adquirí. Sin embargo tuve algunas dudas, por considerar que mi vida familiar hubiera sido distinta,,pero ahora estoy convencido que lo que pasó fue lo mejor, aunque es un tema para tratarlo aparte..
      En cuanto con los coches no recuerdo incidentes de importancia. En todo caso, al principio, como el R-8 lo dejaba en la calle toda la semana de trabajo, porque me iba andando a la oficina y todavía constaba el domicilio de Sevilla, alguien se extrañó y creyó que era robado y llamó a Sevilla y localizó a la tía Casi que como es lógico, se asustó hasta que todo quedó aclarado.Creo que ella ya no se acuerda de eso.
      Sí, tal vez ahora sería distinto, pero no por el euskera, pues tenía amigos que lo hablaban y yo me interesaba porque me enseñaran.
      Lo importante es que ahora vivo muy bién, lo mismo que deseo para vosotros.

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  4. .
    Gracias a ese destino y a tu compañía pude conocer un buen trozo de España durante la etapa de la vida donde, simultáneamiente, es más necesaria la compañía y el conocimiento.
    Será siempre algo remarcable, fundamental. Tuve mucha suerte.
    :-)

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    1. Yo también tengo siempre presentes aquellas vivencias, aquellos viajes...

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  5. Tío, creo recordar que viajabas mucho, sobre todo por Andalucía y por Extremadura. Debiste conocer a mucha gente y mantener amistades interesantes.

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    1. Cierto, viajé muchisimo, pero por toda españa y conocí a muchas personas, con las que mantuve buenas relaciones incluso amistad, pero a esto me referiré en la próxima entrada.

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. Etapa de tú vida, la cual parte de nosotros conocemos. Esos amigos que dejases en las vascongadas no creo que te olviden pues de conocerte como eres dejaste muy alto el sur que corre por tus venas.

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  8. Muy interesante esta etapa, tenia dudas de cual era tu cometido laboral por entonces. Recuerdo tus viajes a Madrid a las reuniones de la empresa,como (según mi padre) prosperabas, cosa que tambien se notaba en los vehiculos.
    Parece que estoy viendo a Fco Javier, todo el "pelón" y Rosa tan sonrosadita, como el nombre.
    Está claro que por donde has ido, has dejado buen recuerdo.
    Un beso

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    1. ¡Como recuerdo esas reuniones en Madrid!. Me permitía acercarme a veros o llegarme a Torrelaguna con la tía Chari. Teniamos reuniones también en otras capitales, aparte de las más habituales en las de centrales de Bilbao o Basauri.
      Espero haber recuerdo, en correspondencia con el comportamiento de ellos.

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    2. Mi querido amigo: me ha emocionado leer tus andanzas por nuestra tierra y ya sabes que aquí, gran numero de los que trabajamos contigo, te tenemos en un lugar de nuestro corazoncito.

      A pesar de que los vascos tenemos fama de duros y tirados “pa adelante” te acogimos, como buena persona que eres, con todo nuestro cariño y nos seguimos acordando mucho de ti.

      Tuvimos la suerte de pertenecer a una empresa en la que trabajamos contentos, quizá porque éramos jóvenes y teníamos ilusiones. De todas formas, algo nos marcó nuestra dichosa empresa, porque hoy es el día que las personas que trabajamos allí seguimos diciendo “nuestra amada Echevarría”; nadie lo puede entender, salvo nosotros.

      Me acuerdo que cuando llegaste todo el mujerío decía: “qué guapo el andaluz que ha venido, solamente le faltan 10 cms. más, de alto se entiende, y habrías arrasado. Sin embargo, con tu salero, lo supliste enseguida.

      No estoy de acuerdo con el comentario de Consuelo que dice que viviste 10 años en el extranjero, con la forma de vida diferente, el clima, etc.. Bien es verdad que aquí somos bastante sosos, quizá originado por la lluvia, el frío, …. Pero si se te hubiese tratado de otra manera no tendrías la nostalgia que te costó superar. Hiciste grandes amigo en tu barrio de Santutxu y eras querido y respetado por todos los que te conocimos.

      En fin, no te voy a dar más coba, porque vas a creer que te estoy dorando la píldora, y no es así y lo sabes.

      Muchos besos, con permiso de la parienta, de una amiga que te quiere y no te olvidará nunca. AMAYA

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    3. En realidad, este comentario procede de mi amiga Amaya de Baracaldo y lo he rescatado del correo eletrónico, por haber conseguido situarlo aquí.
      Amaya, leyendo cuanto indicas he sentido una enorme nostalgía, hasta el punto de llegar a emocionarme.
      Recuerdo aquellos comentarios sobre mi y que yo me defendía diciendo que era una suerte pues siendo así, las mujeres me aplaudían por la calle o sea, que con diez centrimetros más no podría ni salir a la calle. Solo imitaba la sana fanfarronería bilbaína, de la que fuí contagiado y aún la practico cuando la ocasión lo requiere.
      En cuanto al cariño por S. A. Echevarría, formará parte de mi hasta el final, así como por Bilbao y los amigos y amigas que dejé. Mi eterno agradecimiento, que no significa merma alguna en mi esencia extremeña, sevillana y de Andalucía en general. Que os vaya bién a todos.
      Besos. Un abrazo a Alberto.

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